Por la tarde del 4 de julio del 2008... el sol me acaricia la piel, el viento juega con las hojas de los cocoteros, los pájaros cantan y las olas dan el compás de este día de julio... qué tranquilidad! bueno... mientras escribía la palabra “tranquilidad”, escuché el zumbido de una abeja y tuve que irme un rato a otra lado, en la casa, ya